La obra trata la violencia de
género de forma muy sutil, respetuosa, cercana y fácil de poder sentirse
identificada cualquier mujer que vive o ha vivido la violencia. Todo ello sin
perder en ningún momento el toque de humor porque el drama ya es conocido por otros medios (prensa, radio y
televisión).

La frescura de Mimi facilita
a Marga una toma de conciencia de lo que
es su vida y la importancia de la posibilidad de cambio personal con las
consiguientes nuevas tomas de decisiones que posiblemente le abrirán otras
puertas y oportunidades (irse, sin pensarlo apenas, a la playa con Mimi).
La forma en que se trata la
violencia de género es un reflejo de lo que puede ocurrir en la calle porque en
conversaciones "sin importancia" sale el tema y sin querer una mujer puede descubrir que está siendo maltratada y
a partir de ahí buscar ayuda. Algo
así ocurre con Marga que sin querer cuenta su vida íntima a una extraña y,
encima se siente identificada y por tanto, comprendida de una situación que no
es saludable y que además le revuelve sus sentimientos, haciéndole tomar
conciencia de lo que está siendo su vida: "No quiero ser la
segundona".
El mensaje de la obra que me ha llegado
es que "eres maltratada, recibes ayuda pero te faltan fuerzas para llevar
a la práctica lo que desde dentro te estás diciendo: romper con una relación
dañina y no saludable".
Evelia Déniz.
(Técnico de Igualdad y Mujer del
Gobierno de Canarias)

